GNV, LA ALTERNATIVA DE TRANSICIÓN ENERGÉTICA PARA VEHÍCULOS PESADOS

noviembre 3, 2020 7:44 pm

Pese a la pandemia por COVID-19, los productores de vehículos pesados no se detuvieron para continuar la fabricación de unidades más eficientes y menos dañinas para el medio ambiente y este año ha sido la antesala de la puesta en operación de camiones híbridos, eléctricos y hasta autónomos, sin embargo, especialistas en transporte consideran que la opción más viable para lograr esta transición en México es el uso de unidades a gas natural.

“El gas natural es un energético alternativo, de transición, mientras que pasamos de los combustibles fósiles a la energía eléctrica”, comentó Andrés Bayona, presidente de la Asociación Mexicana de Gas Natural Vehicular (AMGNV).

De acuerdo con el representante de la Asociación, el uso del gas natural para flotas vehiculares en México ha tenido una importante evolución en los últimos 10 años, ya que los primeros proyectos se vieron reflejados en la incursión de vehículos ligeros a gas, sin embargo, cada vez son más los camiones de carga y pasaje que están ocupando este tipo de energía.

En ese tenor, fabricantes de vehículos pesados como DinaScaniaIsuzuFaw y Shacman, entre otros, han lanzado diversas unidades que utilizan gas natural, pero no todos han llegado a México debido al rezago que enfrenta México en cuestión de infraestructura como es el caso de las estaciones de recarga.

El presidente de la AMGNV dijo que aunque México avanza lento en este sentido, a la fecha hay 55 estaciones de gas natural vehicular operando en toda la República Mexicana y se espera llegar pronto a las 100 estaciones, aunque por la pandemia de COVID-19 estos planes se han pausado, pero no detenido, ya que hay varias autorizaciones por parte de la Comisión Reguladora de Energía (CRE).

Y aunque la evolución del gas natural vehicular parece transitar pausadamente, la realidad es que la producción y comercialización de unidades pesadas no ha frenado. Datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) indican que de enero de 2018 a septiembre de 2020 se han producido 2,498 camiones a gas natural, mientras que las unidades comercializadas en este periodo han sido 233 al menudeo y 233 al mayoreo.

Casos de éxito

Un caso de éxito del desarrollo del gas natural vehicular en flotas pesadas en el país es Dina, fabricante mexicano que desde hace una década desarrolló la tecnología para impulsar sus primeras unidades de este tipo.

“Fuimos pioneros en pasar los vehículos de diésel a gas natural, empezamos desde 2009 y en 2012 colocamos nuestra primera flota en Guadalajara y hoy podemos decir que traemos más de 2,400 autobuses vendidos con esta tecnología”, dijo en entrevista Claudia Gutiérrez, directora comercial de Dina.

De acuerdo con la directora, el uso de gas natural como energía alternativa ha dado buenos resultados, pues Dina ha tenido picos de ventas de hasta 500 unidades en algunos años y ahora buscan continuar su expansión en el norte del país, donde han detectado oportunidades de crecimiento y expansión.

“En el caso de Nuevo León se habla ya de cambiar el transporte público a gas natural y están sucediendo casos parecidos en Chihuahua y otros estados. Se ha logrado con mucho impulso con la AMGNV de que haya leyes en algunos estados donde se esté impulsando el gas, como el caso de Nuevo León y Jalisco”, agregó.

Otro ejemplo de éxito es Scania, que se ha destacado por contar con un portafolio amplio de energías alternativas donde el gas natural ha sido clave para la empresa.

“Podemos hacer unidades a gas, de gas comprimido y gas licuado. Lo que nosotros creemos es que la transición del transporte es de unidades de diésel a gas. Nos ha ido muy bien en este tema y pensamos que le quedan muchos años más a ambas tecnologías. Estamos invirtiendo fuertísimo en una nueva plataforma, en un tren motriz todavía a diésel, pero como somos dueños de la ingeniería y del sistema modular, tampoco es tan diferente un motor a gas de un motor a diésel y eso lo estamos aprovechando”, Alejandro Mondragón, director general de Scania.

A esta lista se suma Faw, que también ha apostado por este tipo de vehículos, ya que de acuerdo con Ernesto del Blanco, presidente de FAW Trucks-Hidalgo, el 20% de la producción de camiones pesados son a gas.

“Estamos viendo muchos proyectos de muchas empresas de logística que están probando primero las unidades y están teniendo buenos resultados, aparte del tema ecológico y todo lo que esto conlleva en la parte medioambiental y económica, son ahorros muy interesantes y que con los costos de los camiones se logra recuperar muy rápido la inversión en el activo”, dijo en entrevista.

Beneficios para todos

Datos de la AMGNV indican que con base en un estudio de la Universidad de los Andes, con el uso de gas natural vehicular se pueden generar reducciones de hasta 70% del material particulado y de 19% del dióxido de carbono, esto, en comparación con las emisiones de los vehículos a diésel.

En ese sentido, Andrés Bayona explicó que con un programa de conversión a gas natural vehicular durante los próximos 10 años se alcanzaría el 10% del actual parque automotor mexicano.

Para la directora comercial de Dina el reto en este momento es bajar los costos operativos de los transportistas a través del costo de mantenimiento, de las autopartes, tanto para las flotas nuevas, como para las flotas que ya están en el mercado y bajar los costos de los vehículos porque había diferenciales de 40% en algunos casos respecto a unidades a diesel.

“Y hemos ido esforzándonos por bajar esta brecha de costo para que sea más accesible, pero sigue siendo mucho más barato que comprar una unidad eléctrica. Sabemos que el eléctrico va a llegar, pero el gas siempre ha sido la tecnología de transición para estos vehículos”, destacó.

Al respecto, el presidente de FAW Trucks-Hidalgo mencionó que el uso de gas natural es una ventaja si se considera que el precio del energético es 55% menor que el diésel, un factor importante para el transportista al momento de adquirir nuevas unidades.

Si bien los consumos con los que nos hemos encontrado son diferentes, dependen de la carga, del uso, del tipo de carretera, etc., pero lo que nos hemos encontrado es que en los escenarios más pesimistas el ahorro es de 52%. Creo que esto nos abre grandes oportunidades para que este país se vuelva más competitivo, para que los rendimientos de los transportistas sean mejores y para cambiar a una logística más limpia y que deje una menor huella de carbono.